martes, 26 de mayo de 2009

ENTREVISTA AL FILÓSOFO MIGUEL GIUSTI

"Al Perú le hacen falta políticos más honestos"


La más reciente novedad editorial de este reconocido profesor de la Universidad Católica tiene que ver con sus preocupaciones en torno a la ética en el mundo contemporáneo, reunidos en forma de ensayo en El soñado bien, el mal presente, que acaba de presentar en nuestra ciudad. En él, Miguel Giusti Hundskopf, profundiza, a partir de la ética, nociones sobre la democracia, la pobreza, la violencia, la globalización, y lo hace de la mano de figuras como Kant, Cervantes, Milan Kundera, Descartes o Hegel. A despecho del contraste que da título al libro (prestado de un poema de Quevedo) y las consabidas tertulias filosóficas, esta vez se tuvo un auditorio generoso, repleto de jóvenes con una atención excepcional. Además, en todo momento, el filósofo anduvo entonado.


— Si un estudiante quiere conocer algo más sobre usted se va a internet, entra a Wikipedia, y encuentra que usted es un “filósofo liberal”. Qué significa eso.
— Muchas gracias, muchas gracias, pero yo no sé quién diablos ha puesto eso (risas). Por cierto, yo tenía anotado, en una hojita, una nota que ha salido en el diario La Industria que dice Giusti viene a Trujillo y presenta libro, y al final dice: “Vayan todos a la presentación de este filósofo liberal”. Entonces yo digo, ¡por Dios, quién ha escrito eso!, ¡de dónde ha salido! Hay un profesor de San Marcos que ha puesto un blog donde me califica de ‘filósofo liberal’, y me hace una crítica… en fin, realmente es un filósofo ciego ¿no es verdad?, porque está mal de la vista. Yo he escrito más de un libro, dos, tres libros, donde hago todo el tiempo críticas muy duras al sistema liberal, entonces, al contrario; en mis años de estudio, le contaré, yo era muy criticado por mis compañeros y profesores por no ser liberal, y luego llego al Perú y me encuentro que me han puesto ese mote, y es algo completamente absurdo.

— Entonces es usted un ‘no liberal’…
— No es que yo me defina como un ‘no liberal’, sino que es obvio que en todos mis escritos hago una crítica muy fuerte del sistema neoliberal. Por supuesto que el liberalismo tiene un valor muy grande que es el haber insistido en la libertad del individuo y en la libertad de la persona humana, pero eso no quiere decir que yo sea un liberal, de ninguna manera.

— Entonces…
— Este… yo soy un filósofo. El ser liberal es una definición política, y la filosofía reflexiona sobre la política. A ver ¿cuál es el antónimo de liberal? Comunitarista, es una posibilidad. Es obvio que si alguien lee mis textos va a inferir que soy un comunitarista, no un liberal, y así se ha escrito en las reseñas que se han hecho sobre mis textos fuera del Perú.

— Por qué leer filosofía en estos tiempos.
— Bueno, me parece que hay sentimiento generalizado de que el mundo ha perdido el rumbo. No se sabe a dónde ir en la economía, en la política, en el arte, etc., entonces, frente a esa incertidumbre hay una demanda por recurrir a textos más profundos que nos den lineamientos, pautas, sobre qué cambios hacer. Ese es –me parece- el motivo principal por el cual hay de parte de la sociedad una demanda de esclarecimiento que incluya también textos de filosofía. Claro, uno se preguntará por qué tengo que leer a Kant, ¿verdad? Lo que pasa es que Kant es un clásico que tiene una opinión interesante sobre temas fundamentales de la vida social.

— Usted recomienda entonces regresar a los clásicos.
— Sí, hay que retornar a los clásicos, pero no para repetir lo que ellos han hecho sino porque había, en los clásicos, advertencias sobre lo que podría pasar. Hegel, por ejemplo, decía que el mayor peligro que le puede ocurrir a una sociedad organizada es que la economía gobierne sobre la política. Mire usted lo que ha pasado con la globalización: la globalización es una universalización del mundo pero bajo el dominio de la economía, y con la última crisis financiera ha quedado demostrado que si no hay un control político sobre la situación económica, entonces se producen grandes crisis o grandes injusticias.

— Y por qué se espera una crisis para recién rescatar conceptos más o menos conocidos.
— Usted me pregunta algo terrible porque así es el ser humano: sólo cuando padece algo empieza a corregirse. Lo que pasa es que se ilusiona con el éxito fácil. Por ejemplo ¿por qué recién el hombre se preocupa por el medio ambiente si ya lo destruyó? Porque creyó que la tecnología le iba a provocar una gran felicidad y no cuidó su medio ambiente, así de simple.

— ¿No será acaso que la vida nuestra no es sino un conjunto de contrastes, como el poema de Quevedo, del que nos habló en su presentación?
— Bueno, digamos, el poema de Quevedo puede decir eso sobre el amor, que es un contraste curioso, emotivo, ¿verdad?, pero en relación con la vida cotidiana, bueno… por supuesto que hay un fuerte contraste, marca la vida humana, todas las religiones han expresado eso, incluyendo la cristiana que tiene como símbolo no sólo la cruz sino también la resurrección, o sea, otra vez el contraste ¿no es cierto? Los seres humanos vivimos experiencias dolorosas, la vida es vida y muerte, y entonces tratamos de buscar una respuesta, una explicación, un discurso, que nos permita enfrentar de manera coherente ese contraste tan fuerte de nuestras vidas.

— Dr. Giusti y qué crítica le haría usted a este gobierno, en clave filosófica.
— Bueno, en general, la filosofía no es buena consejera para hacer análisis político porque la filosofía tiene, por así decirlo, una mirada de largo plazo, y cada vez que un filósofo ha intervenido en términos políticos ha sido para prestarse a un juego político ideológico.

— Sin embargo…
— Sin embargo yo sí he expresado algunas críticas sobre el actual gobierno desde el punto de vista de la ceguera en aplicar políticas neoliberales, no porque me parezca a mí que dichas políticas sean malas en su raíz, sino porque son ciegas frente a problemas de injusticia social, a problemas de multiculturalidad, de compensación de injusticias estructurales. Para ponerle un ejemplo muy simple: el tema de la educación. Supuestamente, en un Estado democrático liberal tiene que haber libertad para elegir, las escuelas, libertad de educación, etc., y sin embargo, esa libertad conduce, en el Perú, a perpetuar una injusticia tremenda que es que la buena educación esté asociada al poder económico, o sea, solo quien tiene una buena situación económica puede tener acceso a una buena educación. Eso es una injusticia flagrante.

— ¿Cambiarían las cosas si se enfatizan los cursos de ética?
— No, los cursos no cambian a las personas, ayudan a reflexionar, pero esto es un problema más complejo. Al Perú le hace falta políticos más honestos, le hace falta prácticas institucionales más honestas, le hace falta salir del círculo vicioso de la corrupción generalizada, porque si hay corrupción desde el policía de tránsito, del maestro, del juez, entonces no se puede salir de ello. Salir de este círculo no se logra con ciertos cursos, se sale como se ha entrado: hay que salir con pequeños pasos, especialmente con el ejemplo y con la práctica. Por ejemplo, en una Universidad, si logramos erradicar la corrupción, así produciremos un contagio, poco a poco. Con campañas institucionales, pequeñas pero sostenidas, poco a poco.

— Qué puede decirnos sobre el concepto de codicia, que manejaba Adam Smith.
— Bueno, Adam Smith es un autor muy interesante, mucho más interesante por lo que se le conoce que es La riqueza de las naciones. Él era profesor de ética en la Universidad de Edimburgo, y escribió un libro muy importante que se llama La teoría de los sentimientos morales, o sea, Adam Smith no sólo habla de la codicia, él cree que los seres humanos no actuamos solo por ideas sino por emociones, por deseos, por amor, por envidia, por codicia, por una serie de motivaciones. Entonces, cuando uno analiza todo el espectro de emociones humanas, uno pude vincular esas emociones con ciertas decisiones que tomamos y con ciertos sistemas sociales, y decir, claro, la codicia, por supuesto, puede ser un sentimiento terriblemente negativo, pero podría tener también algo de positivo.

— Finalmente, un mensaje especialmente para los jóvenes que lean esta entrevista.
— Pues el mensaje que yo les daría es que lean más, que discutan más, y se empapen más de los temas actuales en diversos campos.

— ¿Y que no se fíen mucho de Wikipedia…?
— (Risas)… Efectivamente.

viernes, 20 de marzo de 2009

ENTREVISTA A DIRECTOR DE POSTGRADO DE SECCIÓN DERECHO- UPAO

"NUESTRA PLANA DOCENTE ES LA MEJOR FORTALEZA ACADÉMICA"


Para el director de la Escuela de Postgrado y de la Sección de Postgrado en Derecho de la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO), doctor Alejandro Quispe Villanueva, los estudios de Maestría y Doctorado han incorporado a sus planes de estudios asignaturas contextualizadas con la realidad, a efectos de que el conocimiento, la revolución informática y las comunicaciones puedan ser afrontadas por los maestristas y doctorandos con éxito, bajo la orientación de connotados académicos de prestigio nacional e internacional.

— ¿Qué cambios en el mundo motivan a un hombre de derecho seguir estudios de postgrado?
— Indefectiblemente son los acelerados cambios económicos, sociales y tecnológicos los que significan un permanente desafío para la educación superior. Por ello, la Escuela de Postgrado de la UPAO y la Sección de Derecho ha integrado tres grandes referentes para promover cualquier forma de cambio en toda actividad independiente de su naturaleza: la globalización económica, el incremento de la importancia del conocimiento como conductor del desarrollo, y la revolución en la información y las comunicaciones.

— Frentente a estos cambios ¿cuál es el rol de la Sección de Postgrado de Derecho?
— La tarea actual es priorizar la construcción de conocimientos pertinentes a nuestra realidad regional y nacional, sin dejar de adaptarnos a los avances científicos y tecnológicos que caracterizan a los nuevos países en desarrollo. Siendo consientes de estos desafíos, se han modificado los planes curriculares de todas nuestras maestrías, especialmente en las menciones de Derecho Civil Empresarial, Derecho Penal y Derecho Tributario con asignaturas acordes con las nuevas categorías y formas jurídicas que el actual mundo globalizado nos exige; en lo cual damos una peculiar incidencia en la orientación práctica para construir conocimientos y no mera transmisión de información. En este nuevo proceso se han incorporado asignaturas innovadoras dentro de la Maestría en Civil Empresarial como: Sistemas de Titularidad, Sociedades Mercantiles, Teoría General del Proceso, Análisis Económico del Derecho, Responsabilidad Civil, Teoría General de la Prueba, Adquisiciones, Fusiones y Escisiones, Derecho Concursal, Derecho de la Competencia y de la Propiedad Intelectual, Medios Alternativos de Resolución de Conflictos Civiles y Empresariales, Comercio Internacional, Jurisdicción Comercial. Del mismo modo, en la Maestría en Derecho Penal se han incorporado: Fundamentos Constitucionales del Derecho Penal, Imputación Objetiva en el Derecho Penal, Estructuras Típicas Imprudentes y Omisivas, Autoría y Participación, Dogmática de la Determinación Judicial de la Pena, Fundamentos del Sistema Procesal Penal Adversarial, Temas de Política Criminal Contemporánea, Restricción de Derechos en la Obtención de las Pruebas, Derecho Penal de la Función Pública, Derecho Penal Económico y Medidas de Coerción Procesal Penal. En cuanto a la Maestría en Derecho Tributario se han incorporado: Derecho Constitucional Tributario, Análisis Económico de los Impuestos, Política y Administración Tributaria, Impuesto a la Renta I y II, Tributación Municipal y Regional, Imposición al Consumo, Tributación Sectorial, Planeamiento Tributario, Tributación Internacional, Tributación Aduanera, Derecho Penal Tributario y Procedimientos Tributarios. En cuanto a los cursos de Metodología de la Investigación se han diseñado de modo tal que al término de los cuatro semestres, el Maestrista o Doctorando culmine sus estudios ya con su tesis.

— ¿Y estos cambios también se han experimentado a nivel de plana docente?
— Efectivamente, por ejemplo en nuestra Sección de Postgrado de Derecho contamos con la más calificada plana docente del medio, del país y del extranjero. Expertos profesionales de reconocida trayectoria en su campo académico y laboral, con estudios doctorales y postdoctorales; por eso, los estudios de postgrado que ofrece la UPAO son considerados los mejores del norte del país.

— ¿De qué docentes se trata?
— Tenemos muchos académicos de reconocida trayectoria, entre los que podríamos citar a los internacionales José Antonio Caro John, Doctor en Derecho (Dr. Iur.) por la Universidad de Bonn- Alemania, Magíster en Derecho Comparado por la Universidad de Bonn (Alemania), Doctor en Derecho por la Universidad Pompeu Fabra (España) y Profesor Visitante de la Cátedra Latinoamericana de Derecho Penal Económico de la Universidad Externado de Colombia. Susana Castañeda Otsu con Estudios de Doctorado en Derecho Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid, Profesora Principal de la Academia de la Magistratura. Catedrática de la USMP, en la Maestría de Derecho Procesal y Derecho Penal, PUCP. Rennée Villagra Cayamana, Máster en Tributación por la Universidad de Florida- EE.UU., Tomás Aladino Gálvez Villegas, Maestro en Derecho Penal por la UNMSM. Fiscal Ajunto Supremo de la Fiscalía de la Nación. Catedrático de la Maestría en Derecho Penal en la UNMSM, Universidad Privada de Tacna. Autor de diversas obras jurídicas especializadas en Derecho Penal y Procesal Penal. Luis Miguel Reyna Alfaro Profesor de la UIGV y UPSMP. Profesor del Programa de Maestría en Derecho Penal del Instituto de Estudio e Investigación Jurídica, sede León (Nicaragua) y Becario de la Fundación Carolina (España). Paolo del Águila Ruiz de Somocurcio, Abogado por la PUCP. Doctor en Derecho. Docente Pontificia Universidad Católica del Perú. Secretario del Centro de Arbitraje de la Cámara de Comercio de Lima. Ha sido Miembro de la Comisión de la Elaboración de la Nueva Ley del Sistema Concursal Peruano. También podemos mencionar a Manuel Román Olivas, Magíster en Derecho Empresarial por la Universidad de Lima, con Distinción de "Magna Cum Laude". Juez Comercial de Lima. Docente de la UNMSM y UTP. Del mismo modo que a Daniel Villavicencio Eyzaguirre, Contador Público Colegiado por la Universidad Ricardo Palma. Master en Asesoría Fiscal Fundación Universitaria San Pablo- España. Funcionario de la SUNAT-Lima en el área Gerencia de Programación y Gestión de Fiscalización. Docente en el Programa de Derecho Tributario del CCPUCP. Docente de Postgrado de la Universidad de Chiclayo en la Maestría en Tributación. Autor de Obras Jurídicas Colectivas en Materia de Derecho Tributario. Contamos también con el Doctor Marco Huamán Sialer, Doctor en Derecho. Docente Pontificia Universidad Católica del Perú, UNMSM, ESAN. Presidente del Tribunal Aduanero. El Doctor Javier Laguna Caballero, Doctor en Derecho. Docente Pontificia Universidad Católica del Perú y ESAN. Dra. María Isabel Rozassa Pizarello Economista. Doctora en Ciencias Económicas (EE.UU.), Del mismo modo, nos visitan los doctores, César Aníbal Fernández Fernández, Doctor en Derecho pro la PUCP. Docente en la Pontifica Universidad Católica del Perú, Universidad Femenina del Sagrado Corazón y Universidad Privada San Martín de Porres, la Dra. Marianella Ledesma Narváez Doctora en Derecho y Ciencias Política (UNMSM), Magíster en Derecho Civil y Comercial. Docente Pontificia Universidad Católica del Perú y Carlos Portocarrero Mendoza, Maestría en Derecho Mercantil por la Universität Pompeu Fabra- España. Socio del Estudio Loli y Portocarrero. Catedrático del Derecho de los Contratos en la UNMSM. Esto se complementa con docentes de nuestra Universidad de reconocido prestigio en cada una de las especialidades que ofertamos en nuestros Programas de Maestrías en Derecho.

— Señor Director ¿y con qué convenios cuenta la Sección de Postgrado de Derecho?
- Este campo también es otra de nuestras fortalezas, pues nuestra Universidad ha suscrito Convenios Internacionales de Postgrado, permitiendo que nuestros alumnos de las Maestrías y Doctorados de Derecho puedan continuar sus estudios en el exterior, con las respectivas homologaciones y/o becas que se procesen según cada requerimiento. Estos Convenios suscritos son con: El Consejo de Regentes del Sistema de Universidades de Georgia y la Universidad de Georgia (EE.UU.), el Consiglio Nazionale delle Ricerche - Istituto di Scienze Marine (Italia), con la Universidad de Ciencias Aplicadas de Fulda (Alemania), la Alianza Estratégica de Universidades para el Desarrollo de la Educación superior del Perú- Liverpool John Moores University, con el School of Computing & Mathematical Sciences (Reino Unido de Gran Bretaña), con la Universita Degli Studi Roma Tre (Italia), con la Universitat de Valencia (España), y con la Universidad de Murcia (España), Universidad de León (España), Universidad de Vigo (España), y el último convenio firmado hace pocos días con la Embajada de Francia en el Perú y la Alianza Francesa de Trujillo. Todas estas instancias suponen un valor agregado de primerísima calidad en beneficio de nuestros maestristas y doctorandos.

lunes, 16 de marzo de 2009

ENTREVISTA AL DR. PABLO SÁNCHEZ VELARDE

“El país se indignaría si Fujimori es absuelto”

El suyo es un destino marcado por el trabajo en la Fiscalía. Desde que sintió el llamado del Derecho ha sido, sucesivamente, Técnico en abogacía, Secretario letrado de la Fiscalía Suprema Penal, Abogado del Pool de Fiscales, Fiscal Adjunto Provincial destacado a la Fiscalía Suprema Penal, Fiscal Adjunto Superior, Fiscal Provincial y Fiscal Superior Penal Titular. Antes de ser designado como Fiscal Supremo Titular se desempeñó como Fiscal Superior Especializado para casos de corrupción y a la vez Fiscal Superior Coordinador de las Fiscalías Especializadas Anticorrupción. Todos los cargos han sido suyos alguna vez, de ahí que esto haya pesado sustantivamente al momento de elegirlo como nuevo presidente de la Academia de la Magistratura. Al margen de las nomenclaturas, el Dr. Pablo Sánchez Velarde goza de una franca estima en la opinión pública y los hombre de leyes, y todos reconocen su autoridad y honestidad como acusador del Estado. Aquí las impresiones de un hombre nacido para ser Fiscal.


— ¿Cómo así decidió ser abogado?
— En realidad yo andaba interesado por la vida militar o la psicología, pero por cosas de la vida postulé a derecho e ingresé. Al poco tiempo, desde el cuarto año, me pongo a trabajar en la Fiscalía, pero desde un año antes ya era asistente de cátedra del doctor Hurtado Pozo. O sea que desde hace más de 25 años tengo un pie aquí y otro allá. Desde mis prácticas en la Fiscalía ya me identificaba con este organismo, y progresivamente hemos desarrollado un cariño por nuestro trabajo y por la institución.

— ¿Diría usted que es un cariño correspondido?
— Bueno, la mitad de mi vida la paso en la Fiscalía y la otra mitad en mi casa y en las universidades, pero creo que más horas le dedico a la institución. Felizmente mi esposa y mis hijos comprenden mi trabajo.

— Y cómo así en el área penal.
— En verdad, me dedico al área penal por la motivación que encuentro en mis profesores de aquel tiempo, en San Marcos, como Hurtado Pozo, Roy Freyre, García Rada, entre otros. A mí me impactaban mucho sus clases, y por ahí me vengo a interesar por la materia.

— Años difíciles en San Marcos, ¿no?
— Muy difíciles, sí, había intervenciones policiales, sendero, marchas, el muro sanmarquino y cosas por el estilo.

— ¿No militó usted en algún grupo político?
— No, no, nosotros más bien éramos un grupo académico.

— Un grupo de ‘nerds’…
— No, no (risas) para nada, teníamos mucha consideración de parte de nuestros compañeros.

— A estas alturas de su vida, qué satisfacciones le ha dado su trabajo en la Fiscalía.
— Pues… (Piensa), muchas, muchas. Me ha permitido tomar decisiones para el país y para los particulares, pues cuando uno ve un caso no distingue entre un caso grande o pequeño porque todos son importantes.
— ¿Por ejemplo?
— Bueno, el caso Montesinos, homicidios múltiples, en fin, una serie de casos que nos dejan satisfecho por la labor desempeñada, a pesar que una de las partes siempre tiene un sentimiento inconforme con las resoluciones.

— Qué concepto se ha formado de la verdad en base a todos estos años de experiencia como fiscal.
— La verdad es lo que se espera alcanzar en todo proceso jurídico, pero tenemos que distinguir: Hay una verdad absoluta, que es la verdad ideal que esperamos alcanzar, pero en el trabajo judicial a veces conseguimos la verdad absoluta y a veces la verdad concreta, que es la verdad que se desprende de la investigación y el cotejo de las pruebas. Nuestra misión es lograr que la verdad absoluta coincida con la verdad concreta o material.

— Cómo hacer posible esa concurrencia.
— Es difícil, sin duda. Por ejemplo (y este es un caso de Trujillo, por cierto): Una violación de una menor de 14 años a quien se deja embarazada. El sujeto admite que tuvo una relación pero que no es el padre, y la chica lo señala como el padre de la criatura. Sigue el proceso, se exige la prueba del ADN pero no se practica, y se encuentran una serie de pruebas que incriminan al sujeto. Se dicta una sentencia de 20 años. Va a la Suprema y confirman la sentencia. La joven cumple los 18 años, va a visitarlo al penal y convienen en que se practique la prueba del ADN: Resulta que el niño no es suyo. Plantean una acción de revisión, se revisa la sentencia y absuelven al sujeto. Entonces la verdad concreta se desprende del estudio del caso particular, y no siempre se alcanza la verdad en términos absolutos.

— ¿La judicatura está preparada para ir en busca de esa verdad absoluta?
— Yo creo que en los últimos años ha habido una gran evolución en el trabajo jurisdiccional, especialmente porque los mismos jueces y fiscales se han ido autocapacitando para alcanzar los diversos cargos judiciales. Hoy la competencia es fuerte. Además, hay mucha capacitación institucional, y eso es un avance sustantivo. Dentro de la Academia, por ejemplo, tenemos todo un programa de perfeccionamiento y capacitación para jueces y fiscales a nivel nacional.

— Por cierto, usted fue el único Fiscal elegido en un concurso a nivel nacional, ¿verdad?
— Sí, el año 2006. Hubo un concurso para vocales y fiscales superiores, dimos el examen, y luego de la entrevista fui el único que salió designado.

— Felicitaciones. Cómo ve la implantación del nuevo Código Procesal Penal en el país.
— Gracias. Yo tengo 2 lecturas: Una como docente y otra como Fiscal y presidente de la Academia.

— Nos interesaría especialmente su última lectura…
— Las dos coinciden. Vea, como docente siempre hemos estado involucrado en el tema de la reforma, a pesar que ya lleva muchísimos años anunciándose y recién se ha logrado implantar con alguna seriedad. Este código tiene tres líneas que convergen en el tema de la garantía: desde el proceso mismo, para el imputado y a favor del agraviado, entonces es un modelo procesal garantista y de corte acusatorio, es decir, con características propias de un sistema americano. En este sentido, el Código tiene vigencia progresiva en el país. Huaura, La Libertad, Tacna, Moquegua, Arequipa, y se espera que a partir del mes de abril entre en vigencia en Tumbes, Piura y Lambayeque.

— Pero la reforma también debería ir un poco más allá de la judicatura misma ¿no?, porque al final el problema central sigue siendo el profesional que se forma en las universidades.
— Bueno, todo proceso de reforma tiene tres líneas básicas: la norma, la persona y el lineamiento institucional. Una ley no vale nada si el elemento humano no está preparado para asimilarla y hacerla cumplir. Entonces, tenemos una buena ley, y estamos capacitando a jueces, fiscales y abogados para que se aplique correctamente la norma. A nivel de las universidades, efectivamente, sería deseable que a mitad de la carrera los mejores estudiantes vayan siendo estimulados para formarse en la judicatura.

— ¿Está de acuerdo en cerrar la creación de Facultades de Derecho, tal como ha propuesto el CAL?
— Es un tema discutible, yo estoy de acuerdo con la buena formación en las universidades, si hay que hacer reformas en estos niveles bienvenidas sean.

— Tomás Moro habla de una sociedad feliz sin abogados…
— Bueno, habría que ver eso (risas)

— Dr. Sánchez cómo está viendo el proceso a Fujimori.
— A pesar que casi no tengo tiempo de seguir los informes en los medios, creo que es muy importante el trabajo que viene haciendo la Fiscalía, encabezado por el Dr. Peláez y su equipo, que nos merecen el mejor de los respetos.

— Algunos prefieren el trabajo de Avelino Guillén, especialmente al momento de los interrogatorios…
— Bueno, es cuestión de gustos y formas de trabajar.

— Qué le parece la defensa de Nagasaki.
— César Nagasaki es un excelente orador, tiene participaciones muy interesantes y lo demuestra a cada momento. Tiene un magnífico perfil de un abogado defensor. Lo que no me resulta del todo claro es su defensa a varios personajes vinculados al caso Fujimori.

— ¿Considera que la tesis de fondo de la autoría mediata está bien planteada?
— Es un tema que se ha sustentado ya en todos sus aspectos, pero no es un tema completamente dibujado y agotado en la norma penal. Justamente la doctrina se encarga de desarrollar, debatir, analizar y obviamente no se puede, digamos, asumir una postura en forma categórica.

— No existe una prueba fidedigna o concreta que lo incrimine ¿no?
— Bueno, en casos de esta naturaleza, que son casos complejos, las circunstancias, las formas, los hechos que se han producido son los que nos van a dar luces sobre la participación directa o no de Fujimori.

— Cuál sería la prueba ideal para condenarlo.
— Es difícil, en realidad, que yo le señale alguna prueba ideal porque potencialmente puedo conocer del asunto por razón de mi trabajo, de manera que por el momento prefiero no hacer juicios de ningún tipo.

— Cómo cree que reaccionaría el país si Fujimori es absuelto.
— Ehh… (Piensa). Es una pregunta difícil, pero creo que reaccionaría con indignación. En todo caso hay que estar preparado para ambos escenarios, y habrá que respetar la decisión de la Sala
.
Agradecemos a la Escuela de Postgrado UPAO por las facilidades concedidas para esta entrevista.

domingo, 23 de marzo de 2008

ENTREVISTA A MAGDIEL GONZÁLEZ, EX MAGISTRADO DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL


El marxista del TC



Siempre ha sido de perfil bajo. Por eso nos sorprendió su locuacidad en esta entrevista, inicialmente planteada con fines netamente académicos, desbordada en una conversación ideológica y de coyuntura. Magdiel Igdalías González Ojeda (pocos conocen que su tercer nombre es Senen, todos de inspiración bíblica) es un constitucionalista arequipeño nacido en 1938, y hasta el año pasado, la cuota marxista en la conformación del Tribunal Constitucional, aunque pocos lo reconocen. Terminado sus estudios de Filosofía, inició sus estudios de Derecho en la Universidad Nacional San Agustín y luego se fue a un postgrado en la República Federal de Alemania. Desde entonces ha estado vinculado a la magistratura y a la vida académica. “Tuve una etapa donde fui abogado de obreros y sindicalistas, pero fue por poco tiempo. He sido sobretodo, oiga usted, un profesor universitario”, dice a sus 70 años con la cadencia inconfundible de un characato ilustrado, ahora dedicado plenamente a sus clases de postgrado en universidades limeñas y del interior. Es autor de cuatro libros, y actualmente prepara un próximo trabajo sobre la materia que ha cultivado en buena parte de su vida: el Derecho Constitucional.


— El Derecho Constitucional nunca pierde vigencia, ¿no?, a pesar de las nuevas corrientes.
— Es que es la base fundamental de todo Estado, y hoy en día más que nunca. Fíjese, a partir de los inicios del siglo pasado hubo un cambio total a nivel del Estado moderno, pues si bien es cierto hasta esa época su fundamento era la ley y el Estado de Derecho, se empezó a trabajar en el sentido de que el fundamento real era la Constitución. Lo que pasa es que aquí esto nos ha llegado un poco tarde, y los operadores jurisdiccionales, por ejemplo, aún siguen pensando en la ley, sin tomar en cuenta que hoy deben seguir a la Constitución, pues la ley prácticamente está en quiebra.

— ¿En quiebra?
— Quiero decir que la ley hoy en día ha perdido sus características básicas. Si bien antes el Congreso de la República era la expresión de la voluntad popular, hoy ya no significa eso; entonces tenemos que recurrir a un poder constituyente que aglutine a todas las fuerzas vivas, pues la Constitución es la norma suprema que guía todo el sistema político y social de un país.

— Cómo debemos entender la Constitución del ’93, actualmente en vigencia.
— Esta Constitución tiene un origen bastardo, pues no fue debidamente aprobada y ha dejado de lado muchos derechos reconocidos en la Constitución histórica del Perú. Fíjese, cuando surge el Estado moderno, la burguesía, los campesinos, etc., convienen en que el Estado se constituya no sólo como el guardián de determinados principios, sino como el garante de que estos se apliquen, por ejemplo, la soberanía popular; pero había otros como la libertad, la seguridad y la propiedad privada. Aquí es donde la Constitución ha claudicado completamente. Por ejemplo, la libertad supone no solamente que a uno no lo detengan, sino que también pueda acceder a la cultura, y usted sabe que gran parte de nuestros hermanos peruanos ni siquiera están en la cultura del siglo XX. No es posible que sigamos siendo los últimos del planeta; en este sentido el Estado está ignorando una responsabilidad fundamental. Otro de los principios vulnerados es el de la seguridad. Hoy en día se discute la seguridad en un sentido material, pero oiga usted, se está olvidando la verdadera seguridad del hombre, es decir, no podemos decir que en este país existe seguridad cuando más del 40% no tiene una alimentación adecuada.

— Correcto, pero también hay toda una variedad de temas diseñados en la Constitución, que francamente resultan ser un saludo a la bandera.
— ¿Y sabe usted por qué? Porque el Estado prefiere otras cosas que no son esenciales. Oiga usted, en estos momentos que tenemos al frente un TLC, mi pregunta es qué porcentaje de trabajadores del país tienen conocimientos de informática. Así no podemos competir…

— Ud. ha mencionado que esta Constitución tiene un origen bastardo. Cuál es la alternativa, ¿regresar a la del ‘79?
— Vea usted, el Tribunal Constitucional (TC) ha dicho que hay varios caminos, y la Constitución del ‘93 no está del todo mal, por ejemplo la Defensoría del Pueblo, el mismo TC, entre otros casos. Fíjese, en el congreso anterior ya se discutió prácticamente el 80%, eso podría implementarse, podría ser un camino…

— ¿Usted no tiene una posición?
— (Piensa) Ehhh… este… Mi posición es que deberíamos ir a un nuevo consenso social.

— Una Asamblea Constituyente.
— Así es, ¿sabe usted por qué? Porque este país desde que fue república ha marginado a las grandes mayorías, por eso la gente no entiende lo que es la Constitución.

— Se supone que este es el gobierno de las mayorías, ¿no?
— Yo no creo que este sea de las mayorías, oiga usted, incluso se ha alejado de sus viejos paradigmas ideológicos, se olvida de que el país no es sólo Lima, es también toda la sierra, nuestra selva…

— ¿Confía en que Alan haga un buen gobierno?
— Mire usted, no se trata solamente de una persona. Yo no confío en que se pueda solucionar las cosas sino se tienen en cuenta todos los planos. No creo que algunos tengamos que apretarnos el estómago para salir adelante, no lo creo. Yo preguntaría, oiga usted, quiénes son las personas que más están aportando, porque aquí tenemos contratos de estabilidad que no permiten que el Estado cobre lo justo al capital que explota nuestros recursos…

— Usted cree que deberían revisarse…
— Yo creo que sí, y el TC ya lo ha dicho en una sentencia: Las empresas debe pagar regalías –que es distinto a pagar impuestos- por el daño permanente que dejan en nuestros suelos. ¿Acaso queremos otra Oroya, donde casi el 80% de su población tiene plomo en la sangre? Queremos, oiga usted, que respeten el medio ambiente y nos paguen lo que deben pagar como hacen en Europa. Lo único que quieren es sacar, sacar, y así no es pues.

— Pero si es una sentencia del TC por qué no se cumple.
— Porque… este… Acá en el país, es posible, que los encargados de hace cumplir las sentencias, es decir, los operadores jurisdiccionales, no lo hagan, incluyendo operadores estatales como el MEF o la SUNAT. Yo creo que ya es tiempo de que haya desarrollo en el país, que en la medida de que se vaya invirtiendo se vaya redistribuyendo, apostando por crear fuentes de trabajo, oiga usted.

— Inversión privada…
— ¿Y por qué no a través del Estado…?

— Usted sigue siendo comunista, ¿no?
— No se trata de que sea comunista o no. Yo no estoy en desacuerdo con el tipo de Estado moderno, el asunto está en que en el Estado Social y Democrático de Derecho hay una mayor participación de la población.

— Pero las fuentes de trabajo no las da el Estado.
— Pero puede crear las condiciones. En este momento, por ejemplo, no se invierte en carreteras de penetración. Yo he estado hace poco en Puno, y me he encontrado con enormes edificios, ¿de quienes son?, son de las municipalidades, pero su población no tiene servicios básicos. Las universidades deben apoyar la falta de preparación de sus autoridades, eso debe propiciar un acercamiento, oiga usted, que nos libere…

— Pero si las universidades paran de huelga en huelga, oiga usted…
— Ese es otro de los grandes problemas. El TC dijo que les paguen a los docentes, oiga usted, y hay hasta una ley que orden que les paguen, pero el MEF ha dicho: No se les paga. Es absurdo, oiga usted…

— Pero entonces el TC está pintado en la pared, maestro…
— En muchas cosas, lamentablemente.

— También está el caso del FONAVI.
— Acá en Trujillo, oiga usted, una jueza, parece que no ha querido notificar al JNE; eso quiere decir que el Poder Judicial o es manipulado o el juez está esperando que le digan lo que tiene que hacer.

— Pero imagínese, si las sentencias del TC no son acatadas como deben, qué se puede esperar de las resoluciones de organismos inferiores.
— Los que deben hacer cumplir las sentencias, oiga usted, son los jueces, que son los llamados a hacer cumplir la ley. Algo está pasando en el PJ, lamentablemente.

— ¿O en el Ejecutivo, no? En el caso del FONAVI parece que no hay voluntad de acatar.
— Y sabe usted una cosa, no es como se dice que hay que dar 60 mil millones, no, no. Se presentan hasta ¡ocho alternativas para hacerlo! No es justo que se diga “¿y de dónde voy a sacar la plata?”. Oigame, entonces alguien se la llevó. La pregunta es quién lo tiene o en qué se lo han gastado.

— Lo que se dice es que podría producir un gran forado en las arcas del Estado.
— Sí, pero, oiga usted, por qué no se piensa con la misma lógica en el tema de la deuda externa. No, no, no. No podemos hacer “perro muerto” a nadie, ni adentro, ni afuera.

— Por cierto, qué tal su experiencia en el Tribunal Constitucional.
— Ha sido una gran experiencia y yo le agradezco al país que me dio esta oportunidad. Para mí ha sido una escuela extraordinaria porque he estado frente al Derecho vivo, y algo más, teniendo yo las ideas que tengo, siempre he combatido los abusos, la exclusión, o sea que para mí ha sido un honor servir a mi patria.

— ¿Es verdad que usted muy pocas veces ha tenido votos singulares, y siempre ha sido solícito con sus demás colegas?
— He tenido algunos, sí. Lo que pasa es que he tenido colegas extraordinarios, a pesar que eran opuestos a mis ideas, oiga usted, por ejemplo, Víctor García era aprista, Alva Orlandini de AP, en fin. Lo bueno era que a pesar de las discusiones, siempre llegábamos a un consenso, y eso sólo se daba porque, a pesar de nuestras diferencias políticas, nos afanábamos en encontrar el justo medio.

— Le había preguntado, doctor, si usted sigue siendo comunista. He sabido que, por lo menos en sus épocas estudiantiles, usted pertenecía a los ‘pekineses’…
— No, no. Yo he sido dirigente del FER (Frente Estudiantil Revolucionario), y allí habían varias fuerzas, los ‘pekineses’, los ‘pro soviéticos’, los ‘patria’, etc. En todo caso me he juntado más con los segundos…

— Y ahora qué tendencia tiene.
— Bueno… (piensa), yo soy marxista. Y seguramente me van a decir que son ideas trasnochadas, que ya se cayó el muro, etc. El marxismo, oiga usted, no es una receta, son metodologías de estudio de las sociedades…

— Lo que fracasó en la Unión Soviética qué fue.
— Fue la forma de aplicar el marxismo, y ese error viene de Stalin. Stalin prostituyó el marxismo. El materialismo histórico nos permite conocer la realidad y solucionar problemas concretos, eso nunca se entendió en al país, es por eso que para mucha gente no sirve.

— ¿Usted tiene la esperanza de una nueva ola de reformas socialistas?
— Bueno, no necesariamente, pero existe, oiga usted, esa tendencia –en el mundo- de volver al marxismo. No digamos al viejo Marx, sino que hay que entender, por ejemplo, temas como la globalización económica, eso no se puede desconocer, es necesario aprovecharlo, los tribunales supranacionales, los medios informáticos, etc.

— A nivel regional, cómo está viendo la orientación de la izquierda, especialmente por la influencia de Chávez.
_ Yo creo que están exagerando con el protagonismo de Chávez. Primeramente, él es un hombre que no tiene una ideología, es un gobernante que…

— Y su ¿”pensamiento bolivariano”?
— Ése es el problema. Habría que definir cuál es su “pensamiento bolivariano” porque este hombre dice una cosa y luego en sus acciones se contradice.

— Lo cierto es que tiene una gran ascendencia en Ecuador, Bolivia, Nicaragua…
— Es que, ciertamente, por ejemplo, en Venezuela, esa gente antes estuvo abandonada, hoy tiene salarios de 500 dólares mensuales, y todos tienen trabajo. Además de ello, los cubanos los están apoyando con sus médicos. En este momento, oiga usted, en Bolivia hay grandes hospitales cubanos…

— Y hay también hay Casas del Alba, ¿no? Usted cree que son un peligro?
— No lo creo, obviamente que es un peligro para el pensamiento de Bush, pero ¿acaso el pensamiento de Bush es nuestro pensamiento? ¡Por favor!

— Deberíamos abrir las puertas a las Casas del Alba entonces, con todo lo que ello supone…
— Mi pregunta es qué actividad del hombre no es política. Si nos preocupamos por los problemas más urgentes del país las “casas” se caen solitas. Mire cómo está la salud, no hay medicinas, ¡Cuba exporta sus médicos!

— ¿A usted le gusta el modelo cubano?
— Obviamente tiene sus ventajas, pero no podemos juzgarlos con nuestros propios parámetros. Ellos tienen educación, trabajo, no tienen todo, pero…

— No tienen libertad.
— Pero de qué libertad me habla usted. ¿Usted tiene libertad plena acá?

— Tal vez no plena, pero al menos podemos expresarnos…
— Allá también…

— Aquí hay multipartidismo.
— Pero eso no es libertad. La libertad empieza por la cultura, ¿o usted cree que nosotros somos más libres?

— ¿Usted cree que los cubanos son más libres que nosotros?
— ¿Usted cree que los habitantes de la sierra son libres? Oiga usted, si no saben nada de la internet, de la globalización, ¿usted cree que sean libres?

— ¿Son prisioneros...?
— Son prisioneros de esta sociedad y de la exclusión permanente.


— Pero en Cuba la gente no puede salir de la isla, maestro, todos quieren escapar a las costas de Miami…
— Eso es lo que nos venden los medios. Oiga usted, ¿usted sabe cómo empezó la China? ¡Allí todos tenían el mismo uniforme!, ¡hombres y mujeres! Hoy en día es el país más poderoso del mundo, diez o veinte veces más poderoso que EE. UU., es impresionante. Esto quiere decir que su sistema ha ido progresando.

— Y cada vez con menos socialismo, ¿no? El capital ha penetrado fácilmente…
— No, no, el capital supone propiedad privada y eso no existe en la China.

— Hay unas últimas reformas que han iniciado pasos en ese sentido.
— No, no tampoco. No hay posibilidad de competir con la China, no hay posibilidad.

— El modelo chino es su paradigma, ¿no?
— No para mí, yo no quiero un modelo chino, ¡ni copia ni calco de nada! El modelo que debe implantarse en el Perú es el que le corresponde al país de acuerdo a sus propias necesidades.

— Hablemos de ese modelo entonces. Qué modelo debería seguir el Perú.
— Yo pienso que si todos somos iguales, el Estado debe asumir su responsabilidad de proveer educación, salud y paz, entonces, el sistema va a ser otro, sin exclusiones, donde se respeten las diferencias. El indio no puede seguir marginado, oiga usted, debemos respetar nuestras tradiciones, nuestra cultura, ¡hay que cambiar el sistema!

— Eso también dice Ollanta, ¿no será usted de sus filas?
— No, no, ¡yo soy marxista!, lo que no quiere decir que tenga un compromiso con el pasado sino con el futuro, pero con las lecciones del pasado. Esa es la forma. Debemos fortalecer los partidos políticos, y deben fijarse políticas de Estado a largo plazo para que sean respetadas por los que lleguen al gobierno. No es posible, por ejemplo, que el tren eléctrico, que fue inaugurado por Alan García –y yo no soy aprista- no se haya terminado. Lo que pasa es que hay unos miserables que no lo quieren concluir por cuestiones de política. Castañeda no lo quiere hacer y eso nos cuesta millones. ¿Eso le parece justo?

— Por quién voto en las últimas elecciones.
— El voto es secreto (sonríe).

— Por último, doctor González, qué puede comentarnos de su paso por la UPAO en la sección de postgrado.
— Bueno, yo estoy muy agradecido a sus autoridades académicas por haberme permitido conocer la universidad, que de por sí es impresionante en su infraestuctura, y ser parte de su plana docente. Yo conozco casi todas las universidades del Perú, y la UPAO es una de las más competentes, oiga usted. Créame que para mí ha sido gratificante haber compartido todo este tiempo con mis alumnos de estas promociones, a quienes deseo lo mejor en sus vidas profesionales. Me llevo los mejores recuerdos.


Agradecemos a Postgrado UPAO, sección Derecho, por las facilidades para esta entrevista.

miércoles, 23 de enero de 2008

ENTREVISTA A MARCO CELI ARÉVALO


"LA MINERÍA INFORMAL ES LA QUE MÁS CONTAMINA EN EL PERÚ"


Desde que salió de su natal Iquitos se ha quemado las pestañas en el Derecho, hasta llegar a un punto donde ya no se sabe si vive del estudio o estudia para vivir. Es de aquellos abogados que siempre están haciendo algo, y ahora último nos sorprende con la publicación de su primer libro, Derecho Ambiental, Hacia un desarrollo sostenible, que acaba de presentar en el Colegio de Abogados de la Libertad. Marco Celi Arévalo, abogado, docente, conciliador, ensayista, políglota, y músico de formación en la especialidad de guitarra (“también domina el piano y el órgano electrónico”, reza la tapa), hace buenos amigos a donde vaya, y ahora especialmente que viaja por diversas partes del Perú dictando clases en Postgrado. Aquí una charla a propósito de su primera publicación.


—Desde cúando nace su interés por los temas ambientales.
—Mi interés por los temas ambientales, nace desde el año 1990, cuando todavía no estaba en la docencia universitaria, y me desempeñaba como asesor jurídico externo de una ONG ambientalilsta. Luego el año 1991 ingreso a la docencia universitaria en la Universidad Nacional de Trujillo y otras Universidades Privadas de la ciudad, enseñando el curso de Derecho Comercial, porque en aquella época todavía no se había incluído en el Plan de Estudios el curso de Derecho Ambiental; sin embargo, siempre tenía inquietud por esta nueva disciplina, y me puse a recopilar todo documento o material bibliográfico sobre el tema.


—Se lo pregunto porque siempre hemos sabido de su afición por el Derecho Comercial y Empresarial. ¿Esta es una etapa distinta o complementaria?
—Dedicarme al Derecho Ambiental no es una etapa distinta porque desde el año 1996 estoy a cargo de la cátedra de esta materia, en forma paralela con Derecho Comercial y también Derecho Informático. El Curso de Derecho Ambiental enseñé en todas las Universidades de esta ciudad, como la UPAO, la UCV, la UNP y desde siempre en mi querida Universidad Nacional de Trujillo, donde somos docentes de carrera. También enseño en la Maestría de Gestión Ambiental de la Univerisad Nacional de Trujillo y en la Maestría en Gestión Urbano Ambiental de la UPAO.

—Cuánto tiempo le ha demandado terminar este libro?
—No podría precisar con exactitud, pero aproximadamente un año. Llo que ocurre es que lo he venido trabajando poco a poco, porque todo el año viajo a distintas ciudades del país, (los fines de semana), enseñando maestría en derecho, en diferentes Universidades Nacionales y Privadas, conforme lo consigno en la contracarátula de mi libro.


—Hoy se habla mucho de la responsabilidad social de las empresas, incluso fue uno de los tópicos en el último CADE. ¿Cómo debe entenderse el tema en el escenario peruano?
—El tema de la responsabilidad social es un tema actual que utilizan muchas empresas –sobretodo las empresas mineras- para significar que ellas están explotanto los recursos no renovables, pero cumpliendo con la legislación ambiental, es decir, preocupándose por la preservación y conservación del medio ambiente y los recursos naturales y tratando en lo posible de no contaminarlo; además con programas medio ambientales en coordinación con la comunidad y sociedad civil.


—¿Pero debería ser más rigurosa la legislación, o está bien que el asunto siga siendo una prerrogativa de ciertas empresas?
—Uno de los defectos de la legislación ambiental es que es demasiado ampulosa y contradictoria, lo cual origina muchas veces conflictos de leyes entre los ministerios o sectores. Por otro lado, las sanciones administrativas, es decir, las multas, son bajas, así como también las sanciones penales, que establece el Código Penal, en los mal llamados “ delitos contra la Ecología” (debería denominarse delitos ambientales) son muy benignas, porque las penas no pasan de 04 años, por lo tanto no hay prisión efectiva para los infractores de la ley, simplemente comparescencia, por mandato de la ley. Por lo tanto, las sanciones administrativas deberían ser mas altas y los delitos ambientales, más drásticos, a la par de estas modificaciones debería existir una fuerte educación ambiental, para que la población tenga en un corto plazo, conciencia ambiental.


—Se dice que en el Perú las empresas no delinquen, penalmente hablando, como sí ocurre en buena parte de Europa. Cuál es su posición.
—En términos del Derecho Penal, sí delinquen, se abre instrucción (proceso penal), pero como lo expongo en la pregunta anterior, las penas que establece el Código Penal, son muy benignas, en cambio en Estados Unidos de América y Europa, las sanciones son mas estrictas y severas, además la población de dichos países tiene mayor cultura y conciencia ambiental.


—La concesión del Nobel de la Paz a Al Gore ha sido un espaldarazo a los activistas medioambientales del planeta, sin embargo Bush no parece dispuesto a firmar el Tratado de Kyoto.
—El Presidente George Bush, no tiene conciencia ambiental, por eso no quiere firmar el Tratado de Kyoto; sin embargo, el logro obtenido por Al Gore, no sólo es un espaldarazo a los activistas ambientalistas, sino que pone de manifiesto un problema ambiental actual, como es el cambio climático global, ocasionado mayormente por la contaminación atmosférica.

—Por cierto, las cifras de su documental han sido cuestionados por un juez del Reino Unido y por algunos intelectuales como Xavier Sala-I-Martín. ¿Usted cree que ha sido más propaganda que realidad?
—No creo que haya sido mas propaganda que realidad, lo que ocurre es que para muchos presidentes , el tema ambiental, no es prioritario, pues tiene connotaciones políticas, y hay de por medio intereses económicos muy fuertes.

—Regresando a nuestro país, cómo está funcionando el CONAM y el Código del Medio Ambiente.
—En nuestro país, el CONAM (Comisión Nacional del Ambiente), siempre viene haciendo planes a corto, mediano y largo plazo, lo que ocurre es que no tienen mayor resonancia y efectividad en el país por el centralismo que existe y siempre ha existido, pues dicha institución no tiene filiales, solamente tiene Secretarios técnicos en algunas ciudades, por ejemplo, el Secretario Técnicodel CONAM tiene jurisdicción sobre dos Regiones, Ancash y La Libertad, cuando lo más lógico es que hubiese uno por cada Región, sobretodo que nuestro Departamento tiene muchos problemas ambientales.


—Para muchos el papel que cumplen las ONGs son un obstáculo en las inversiones mineras. Cómo debería afrontarse este dilema.
—El papel de las ONGs sobretodo ambientalistas, está bien definido en sus Estatutos, lo que ocurre es que cumplen su rol y eso no les gusta mucho a algunas empresas mineras, pero los que más contaminan el medio ambiente son los mineros informales pues las empresas mineras están tomando conciencia en cuanto se refiere a la preservación y conservación del medio ambiente.


—Por qué las ONGs no desnudan esta problemática, Dr. Celi.
—Ratificamos que la minería informal, generalmente personas naturales, son los mayores contaminadores en el país. Terminar con la informalidad no es papel directo de las ONGs sino de las autoridades ambientales, que permiten esta situación y no exigen que dichos mineros se formalicen y cumplan con la ley.


—¿Está de acuerdo con las propuestas medioambientales del presidente García, expresadas en su artículo sobre el ‘perro del hortelano’?
—En principio no leí los artículos del Presidente publicados en el diario El Comercio, pero de acuerdo a sus continuas declaraciones en la prensa escrita, su posición es que se otorgue concesiones mineras, sin embargo, en el caso de minera Majaz, el pueblo ha preferido ser agrario antes que minero, de ahí la consulta popular que hicieron.


—Cuál debería ser la participación de las universidades en el tratamiento de estos temas.
—Las Universidades, tanto públicas como privadas, aparte de incluir en sus planes de estudio de las diferentes carreras profesionales, cursos sobre el medio ambiente y los recusos naturales, deben promover constantemente foros, seminarios, talleres sobre la problemática ambiental, para ir creando la conciencia ambiental, que tanta falta hace en nuestro país. Considero que estamos avanzando en el tema, pero muy lentamente.

—Finalmente, por qué recomendaría su libro a quienes lean esta entrevista.
—Mi libro deberían leerlo no sólo los operadores del derecho (Abogados, jueces, fiscales, alumnos de derecho de pregrado y postgrado), sino también, el ciudadano de a pié. Hemos tratado de emplear un lenguaje claro, directo; además el libro, nos presenta una visión panorámica, general, del problema ambiental, justamente el objetivo de mi libro, es ir creando conciencia ambiental, en la población.

Nota del entrevistado:

La venta del libro es directa en mi Estudio Jurídico: Jr. Bolívar N° 430 – Of. H – 2do. Piso – Teléfono 477579. Asimismo pueden hacer sus pedidos al teléfono 206418 (domicilio) y al celular: 9379391. Las personas que no viven en Trujillo, pueden ingresar a la pág.web estudioceliarevalo.com. En esta página web, están consignados los números de cuentas de ahorro, para que hagan el depósito del costo del libro, mas los gastos de envío. El precio es de S/ 35.00.

El autor flanqueado por los doctores Domingo Varas y Decano del CALL

lunes, 14 de mayo de 2007

ENTREVISTA A JUAN MONROY

MONROY, DESDE SU OTRO CORAZÓN


—Incluso cuando habla parece que todo lo piensa, que lo medita profundamente. Sus ojillos de saurio brillan por cada respuesta sobre una ciencia que lo apasiona. “Yo soy profesor, maestro” repite, no obstante. Fue en un desayuno previo a una de sus conferencia. Uno americano para el cronista. ¿Usted no se sirve algo, doctor? Sí sí, manzanilla nomás, gracias—

Cuando apenas su rostro empezaba a quemarse por el sol, se escapaba a ‘pata calata’ al muelle del puerto, y se sentaba en su orilla a patalearle a las horas. “Era la etapa de la irresponsabilidad ingenua, pues maestro”, recuerda emotivo. “Donde uno es inmensamente feliz, sin ninguna carga”. Era el último de una familia de trece hermanos. Terminada la secundaria ya tenía claro que sería profesor: “Es algo que amé, amo y amaré intensamente”. El provinciano se fue a Lima e ingresó a la Universidad Garcilazo, graduándose en el ’70 en la especialidad de Filosofía y Ciencias Sociales. Y sucedió que a sus dieciocho años (dos años antes de terminar la carrera) ya era profesor auxiliar —en turno de noche—, de Lógica Matemática, de algunos de sus maestros en otras universidades. Veinteañero se traslada a Piura invitado por una escuela marista y por la Universidad. Entre sus cursos de Lógica, Sociología, Economía, Filosofía y Didáctica de la Sicología, empieza a divisar la marginalidad del docente. “Hay un momento en los ’60 o ‘70’s en donde el Estado renuncia totalmente a darle el valor que corresponde al Sistema Educativo. Veo también que la gente que sigue educación ya no busca una profesión, sino una forma de tener rápidamente un ingreso, es decir, se perdió la vocación, la mística... y la educación se masifica para mal”.
Pero, además, el jovenzuelo profesor se identificó demasiado con las lucha de los trabajadores municipales, con los problemas de los pueblos jóvenes y con un filón de carencias de aquellas tierras. “Hubo un momento en que por el trabajo de campo que realizaba, junto a un sacerdote español, ya no era muy bien visto por el sistema”, cuenta. “No me quedaba otra alternativa que salir de Piura. En ese momento decido que el tema de la educación, las cosas con las cuales sueño están envilecidas, no veo instrumentos útiles desde la educación para ser forjados; y así empiezo a ver el Derecho fundamentalmente como un instrumento de liberación, de compromiso con los valores, con las cosas por las cuales yo creo”. Lo que sigue es su regreso a Lima y su ingreso a Derecho en la PUCP a la edad de 26 años: “El tema era estudiar intensamente, mis clases eran de 8 a 1 p.m.; yo llevaba una vianda, me sentaba en el jardín a comer, me iba al baño a asearme, y de 2 a 9 de la noche me internaba en la biblioteca; en vacaciones eran jornadas de 12 horas de investigación, de fichar, de leer... ”. Hoy, Juan Federico Doroteo Monroy Gálvez (53), natural de ‘Pisco playa’ y referente obligado en el circuito jurídico, ha reemplazado la brisa por el sosiego de su biblioteca —más de 8 mil títulos—, y las horas las pasa en sus clases, dictando conferencias o escribiendo libros.


—Sus lecturas más apasionadas que recuerde.
—Ehh...
—Algún libro especial que...
—Ud. sabe que el tema es muy curioso, pero libros de Derecho con gran capacidad formativa, no; yo más bien entro al Derecho por la Sociología, por la Filosofía, osea, hay otros libros en los cuales se había tocado el Derecho, Weber fundamentalmente, entonces yo notaba que estaba entrando a estudiar una ciencia absolutamente superficial, construida con conceptos, una ciencia que renunciaba a la realidad, que simplemente contrastaba con ella, y me enseñaban que cuando la realidad fuese distinta del Derecho, el Derecho se imponía, lo cual es una cosa que siempre me ha parecido demencial, por eso es que renuncio permanentemente a analizar el Derecho con estructuras funcionalistas.
Y en todo caso, cómo definiría el Derecho desde su parecer. Quiero decir, para muchos resulta un cuento bonito, un conjunto de normas, etc.
—Hoy en día lo que tenemos es un Derecho presupuesto. El Derecho es una construcción teórica, forjada a partir de un sistema normativo, de conductas, regularmente importadas, cuyo ingreso se afirma a través de la legislación, inclusive se alienta con conceptos tales como “lo novedoso”, “lo último que se está haciendo”, y a partir de criterios como esos se ha plasmado en la sociedad peruana un Derecho incompatible con nuestra idiosincrasia, es como un traje que se ha ido mal acomodando en el pellejo nuestro.
—¿Y entonces?
—Allí está, listo para ser transformado, listo para ser dinamizado, desde una concepción pluralista, desde la Economía, la Sociología, desde la Sicología social, desde la política, para construir un Derecho que sea nuestro, que se amalgame a como somos y fundamentalmente a qué queremos ser.
—¿Diría Ud. que es un Derecho sub desarrollado el que vivimos aquí?
—No, lo que intento decir es que este Derecho no es correspondiente con lo que necesitamos para saber qué somos y qué queremos ser; osea, hay un Derecho pre supuesto, no un derecho puesto. El Derecho puesto es el que surge a partir del análisis de lo que su sociedad necesita como fenómeno normativo, como necesidad de interrelacionar personas, instituciones, cuyo funcionamiento sea eficaz, esa lógica del Derecho no aparece en el Derecho patrio, pues Ud. permanentemente se encuentra con decisiones judiciales absolutamente correctas, que recogen una institucional tal como está, pero Ud. siente el sabor amargo de la injusticia; entonces uno se pregunta ¿por qué pues?, si el Derecho ha sido impecablemente empleado. Eso es producto de que el Derecho es, sencillamente, de origen importado.
—¿Sin embargo, qué le agrada más de ser abogado?
— Yo soy profesor, maestro, el abogado es una anécdota, yo soy profesor, osea, lo otro está allí dando vueltas (lo dice girando sus brazos con energía), lo que hago en este congreso o en otro lado es ser profesor, lo de abogado, en serio, es una coyuntura que apareció, que me es muy útil, me gusta como profesión, pero lo que yo quisiera ser lo fui a los 18 o 19 años, que es ser profesor.
Bien, alguien comparaba al Poder Judicial como un “huesero forense”, al cual van los que no tiene otro lugar donde ir. Ud. con qué lo compararía...
—Mire, el tema es que al P.J. va a llegar el estado patológico del tejido social, osea, cuando un hijo quiere de una vez hacerse de la herencia, quiere de una vez interdicto al padre, y el viejito no está para ser interdicto, entonces él va a encontrar un abogado que le va a preparar el documento, que va a procurar encontrar a un juez que declare que su padre es un incapaz. Estos ejemplos demuestran cómo las personas expresan lo pero de sí en un proceso. Esto es así por que ese P.J. es permanentemente alimentado por una sociedad ganada por el consumo, por la ambición, la riqueza, y que eso quiere protocolizarlo en una sentencia judicial; entonces, me da pena que las cosas estén mal en el P.J., pero me da mucha más pena que la sociedad no entienda que el P.J. no puede ser algo distinto de lo que ella es. Entonces no es pues “esta sociedad noble, buena, etc.” y “este P.J. asqueroso”, eso me parece muy injusto.
—¿Y los abogados?
—Sí, así como me parece injusto el análisis que se hace de achacarle todas la culpas al juez, hay una punta de truhanes, representado sobretodo por el abogado de foro. La mezcla es infernal, ¿no?, pero yo nunca he visto —y habré trabajado más de 3 mil o 4 mil casos—, no recuerdo haber visto un caso de un juez indecente, que pudo expresar lo pero de sí, es decir su inmoralidad, cuando los dos abogados que estaban en el caso no lo eran. Oiga, ¡a Ud. lo invitan, maestro!, un juez lo invita: “Doctor, pero esto puede salir así... es más rápido”, ¡por Dios, qué te está diciendo!, ¿no es cierto?, entonces, el tema es “ah, esto significa tanto, tanto para mi cliente, y entro”, entonces entras una vez y entras siempre.
—Ud. alguna vez ha sido magistrado...
—He sido juez suplente y vocal superior suplente, una experiencia lindísima, muy importante para mi, hermosa; yo recuerdo que mis vacaciones las he tomado cuando me he vuelto juez suplente, osea, quise dar de mí lo mejor; porque para mí el haber sido juez suplente ha sido usar mis vacaciones para ejercer la judicatura y yo noto que es imposible que como abogado una pueda ser mejor que juez.
—¿En serio?
—No hay manera de hacerlo, osea, es la realización última de mi persona. Lamentablemente es muy frustante por la ausencia de apoyos indispensables, pero es una experiencia verdaderamente hermosa.
—¿De veras?, Osea, a pesar de todo lo que vío, lo que seguramente padeció...
—Sí, sí, sin duda. Yo tengo un problema de futuro, y es que mi hijo (Juan Monroy Palacios, el mayor de sus tres hijos, de 27 años), a quien tanto amo, que ya es abogado, que ya tiene un libro, y ha hecho un pos grado en Italia, y que creo que largamente va a ser —si ya no lo es—, el mejor procesalista del país, tiene como mayor anhelo ser juez...
—Ah, caramba...
—Sí, y entonces ahí voy a tener problemas porque es exactamente lo que yo quiero también, y como no me interesa afectar su carrera pues probablemente yo me quede esperando un buen tiempo, Ud. sabe por razones familiares, etc., que son barreras normativas un poco estúpidas, ¿no?, porque es obvio que si él participa en un caso no voy a participar yo ¿no?, pero, en fin, eso me hace autolimitarme y ya no tener claro cuándo me meta de juez, pero yo voy a acabar de juez, ese va a ser mi futuro.
—¿No le decepcionó el P.J.?
—No no, nada maestro, sería un malhablado, por allí la falta de apoyo, traer mi propia computadora, comprar mis hojas, pero.. en esos 2 o 3 meses que viví era tener conciencia de cómo era el asunto.
—Esta reforma emprendida por el Ejecutivo, el Ceriajus, ¿le merece alguna confianza?
—Maestro, lo que pasa es que a estas alturas de la vida es imprescindible confiar en lo que ocurra. Hay que creer hasta el momento mismo en el cual haya que renunciar a esa creencia...
—Es usted bastante optimista
—Mmmm, no precisamente, mire que curioso, pero sí creo que cuando la tenue luz de un cabito de vela le dice que allí se puede luchar contra la oscuridad, acérquese a ella, y pelee y proteja ese cabito, ¡hasta que se acabe pues maestro!, pero no vaya a escupirlo, no vaya a soplar porque eso es malo ¿no?
—Esta vez la sociedad civil jugará un partido importante
—lo que se ha producido es una discusión de opereta. Los jueces dicen no necesitamos a nadie que no seamos nosotros para hacerlo, lo cual es una estupidez completa porque no tienen formación ni tienen capacidad para hacerlo; por otro lado, esta percepción de que desde fuera se tiene que hacer el cambio porque los que están adentro son unos perfectos inútiles, es también una posición extremista. En el Ceriajus, si Ud. advierte, hay un solo juez cuyo voto sólo va a ser dirimente, osea que en los casos regulares no va a votar; entonces, si de 16 personas... ¿verdad? Esto es un insulto porque no se trata de que no estén, sino de que estén en la cuota necesaria.
Pero además pasa por una decisión política, ¿no?, osea, de alguna manera quisiéramos que se tome al toro por las astas, digamos, desde un arranque ¿no?
—Cierto. Pero se sigue discutiendo la conformación de esta comisión, y todo el mundo pasa por alto que para el 2004 el Estado, con un cinismo impresionante, le ha dado al P.J. exactamente el mismo monto del año anterior, es decir que la demanda masiva de justicia no ha sido un tema significativo para un cambio, entonces ya no sé si la voluntad de cambio del Ejecutivo sea auténtica.
—Toledo no tiene autoridad para liderar la reforma.
—No, definitivamente. Es un incidente lamentable que hemos tenido en nuestro retorno a la vida democrática y casi casi, como un castigo del infierno, lo que queda es que acabe, porque no acabe es realmente peor que cualquier cosa que pueda hacer.
—Y su gobierno en general, ¿cómo lo está viendo?
—-Hay una cosa a favor de Toledo: el avisó lo que iba a hacer, él dijo que iba a practicar una economía de mercado con rostro humano y eso es algo que no existe. Todo esto pasa en nuestros países pobres, salvo el caso de Cuba. Toledo perfecciona el sistema, es simplemente un yanqui en ejercicio.
—¿Alan lo haría mejor?
—Cuál Alan pues, porque el que fue, ¡no! porque presenta severísimas dudas éticas, es una persona que, al margen de los grandes errores políticos, que pueden ser disculpados —aunque yo no creo que la estatización de la banca fue un error... fue un error que él no creyera intensamente, y creo que le faltó pasión para llevarlo adelante—; pero a nivel personal, una persona que ha vivido en lugares exclusivos, y que sobre eso haya una explicación dudosa, me parece preocupante.
—¿Y este Alan, cercano al 2006?
—Bueno, yo no sé porque tendría que ser distinto ¿no?, osea, creo que hay una cosa inteligentísima que el ha hecho, que es aceptar que los cuadros de su partido son absolutamente insuficientes, y creo que eso es bueno porque no están, no lo estuvieron, a la altura de las circunstancias, y la mejor prueba es lo que pasa hoy en los gobiernos regionales, que ha sido una suerte de puñalada a su credibilidad y para todo el partido.
Volviendo, cuando lo del caso Zaraí y Silva Vallejo, qué sensación le produjo...
—Bueno, terrible —y lo digo en un artículo—, porque conocí el recurso de casación que fue concedido, absolutamente irregular, no solamente ilícito sino antijurídico, pues las excepciones solamente son pasibles de este recurso cuando, al ser juzgadas ponen fin al proceso. Sin embargo, Silva Vallejo y compañía concedieron este recurso de manera absolutamente irregular y en esa calidad todo lo que hubo es, no una injerencia del Ejecutivo, sino una predisposición del judicial a inclinarse al Ejecutivo e intentar solucionarle su problema, lo cual considero que, de todas las formas de sumisión, esta es la peor porque suavemente se somete... ¡terrible!, yendo a su casa y todo...
—Pobre Silva, ¿no?
—Yo creo que se lo merece
—¿Ud. litiga mucho doctor Monroy, le gusta la defensa?, a pesar de...
—Amo litigar, me encanta, me encanta, me gusta muchísimo. Y los triunfos los vivo con intensidad...
—Pero cómo triunfos, sin en realidad el P.J. es algo inexplicable, impredecible...
—Es que, es que no es así pues. Una cosa es que en determinados contextos se produzcan algunos fallos irregulares, y otra cosa es la concepción que es el castillo del infierno, donde todas las cosas salen mal. Eso no es cierto, no es cierto. En el P.J. yo conozco jueces cuya calidad personal, cuya cultura jurídica es absolutamente excepcional, son de gente de inmensa calidad; no están donde debieran estar, sí probablemente, pero ya estarán pues, osea, ya esto se convierte en una cuestión de fe ¿no?, pero en el P.J. hay gente destacadísima mi amigo.
—Pero son los menos ¿no?
—Sí, los sé... probablemente, porque la franja más amplia debe ser de aquellos que no son ni corruptos ni lúcidos, sino son jueces nada más, esa es la franja que hay que ir ganando progresivamente.
—Cómo nace su preocupación por el proceso
—Bueno, cuando estuve en Católica los estudiantes de Derecho eran estudiantes que buscaban mantener el sistema (Derecho Tributario, Mercantil, Empresarial, esas cosas), cultivada por un sector de gente pudiente, que ingresaba a ser abogado para perfeccionar el sistema; y de otro lado, había gente de izquierda, preocupada por los derechos laborales, Derecho Penal, etc, que se supone defendían a las clases populares. Creo que ambos tienen una concepción conservadora del Derecho. La diferencia es que los primeros lo sabían y los segundos no, porque el Derecho no puede ser visto como una herramienta asistencialista pues, no es para “ayudar al pobre”, sino con esto hay que transformar al pobre, hay que reivindicar a la persona carenciada, darle dignidad, y esto no se logra dándoles algunas mejoras a partir del Derecho Laboral o del Derecho Penal, sino reivindicando sus derechos, que los conozca, que sepa que son vida regular suya; esta dimensión distinta de los derechos fundamentales se logra a través del proceso. Eso es un poco la razón.
—El C.P.C., en gran medida es hechura suya ¿no?
—Bueno sí, hay algunas cosas mías ahí...
—Cómo evalúa sus primeros 10 años de vigencia.
—El Código ha sido traicionado por los gobiernos, nunca le dieron el apoyo necesario, pero, si bien tenemos un instrumento de lujo, debe haber un apoyo elemental, creo que ello puedo explosionar hacia mejores cosas, pero ahí está... ahora hasta ridiculizado porque, por ejemplo, me da pena cuando veo profesores de Derecho Procesal que repiten los artículos de memoria, en fin... Hay una sensación cartesiana de que las cosas ya están dadas y que lo que hay que hacer con el Derecho es aprehenderlo, no transformarlo, y eso me duele, me causa pena.
—Cuál es el futuro del proceso
—Creo que será por mucho tiempo más el instrumento por excelencia para la solución de los conflictos y las incertidumbres, y el control de las conductas antisociales en una sociedad contemporánea; no sé cuántos siglos más, pero sin duda lo va a ser. (2004)





“Mi corazón es Infinito”

- Lo que más le disgusta de un abogado.
Que solamente vea sus ingresos, que sea un corrupto, un cínico.
- ¿Es un hombre fiel?
Hasta donde se puede ser.
- ¿Se ha drogado alguna vez?
Yo, jamás.
- Su artículo favorito del C.P.C
El VI del TP
- Si tuviera un hijo gay
Lo amaría intensamente como amo a mis tres hijos.
- ¿Qué es para Ud. el dinero?
Un fetiche
- Le gustan los ternos caros ¿no?
Todo lo que uso me lo compra mi mujer.
- Un sueño no relizado
Hacer un libro de Introducción al Derecho que se llame “El revés del Derecho”.
- Cuál es el tamaño de su corazón
Infinito y de color blanquiazul.
- ¿Le teme a la muerte?
En absoluto.

viernes, 13 de abril de 2007

ENTREVISTA A NELSON MANRIQUE

"TOLEDO DEBE SER ENJUICIADO AL FINAL DE SU MANDATO"


Lo encontramos conversando animadamente con un grupo de alumnas en su pequeña oficina de la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP. “Ya pues, Nelson”, le decía una con cariño, intentando convencerlo de repartir galletitas cuzqueñas en su próxima clase, al final de una exposición sobre la diversidad cultural peruana. Nelson Manrique, sociólogo e historiador, parece tener una paciencia infinita con sus alumnos, y nunca se calla nada en las entrevistas, menos cuando se trata de política. En esta, además, gesticula como un niño enfafado, sin máscaras.


—¿Cómo explicaría el Perú a un extranjero?
—Diría que se trata de un país muy diverso, geográfico, cultural, socialmente hablando. Muy complejo y al mismo tiempo muy rico. Con una crisis económica no resuelta desde hace tres décadas, que genera una permanente inestabilidad. En segundo lugar, con una profunda crisis de representación que hace que el país no encuentre una institucionalidad política que le permita funcionar consistentemente, tener metas a mediano y largo plazo, y que hace que mucho de los esfuerzos se esterilicen por falta de concertación.
—¿La idea de una nación continúa siendo una utopía? ¿Cuánto de esto encuentra su explicación en los traumas de la colonia?
—El problema es que no ha habido un intento serio de romper con el pasado. En un primero momento las élites gobernantes se sentían identificadas con el orden colonial, y no tenían mayor interés en modificas esa dinámica. Se crea una república –formal, porque es un 10% de la población que la constituye, y hay un 90% de la población indígena que no es considerada ciudadana-; entonces es una contradicción porque una república es el gobierno de todos, con participación de todos. O sea, era toda una paradoja.
—Hay frases patéticas como la de Nicolás de Piérola (citado por Ricardo Palma) que decía que “el Perú estaba conformado en su mayoría por una raza abyecta y degradada”. ¿Los cholos nunca participaron del gobierno porque no estaban preparados?
—… Sí. Bueno, esa es una carta que Ricardo Palma envía a Nicolás de Piérola después de la derrota en la batalla de San Juan. Creo que es una frase que expresa los prejuicios de un estado criollo que ignora lo que sucede en el interior, que tiene la oportunidad de ver indios sólo cuando son traídos a Lima. Ahora, la ausencia de formación en los estratos mayoritarios tiene que ver con lo que decía hace un momento: La ausencia de derechos. Hay una especie de pacto implícito de no permitir que los indios accedan a la educación para garantizar un Estado de dominación colonial interna.
—¿Indios o cholos, Dr. Manrique?
—Depende de la región, ¿no? Creo que en La Libertad, por ejemplo, pensar en indios, ehh… Se tiene la idea de que no existen. Algo ha cambiado con el descubrimiento del Señor de Sipán y todo lo que esto ha generado. En Chiclayo hay mucha gente que reclama ancestro indio, pero no sé en qué medida esto haya impactado en Trujillo y en La Libertad. En el sur sí podemos hablar de indios, y se ve como distinto un cholo y un indio, mientras que en el norte no hacen mucha diferencia.
—Pero sigue teniendo una connotación peyorativa, ¿no?
—También puede ser cariñosa, por ejemplo en el trato de pareja: Cholito, cholita linda, etc. Pero socialmente, en efecto, sigue teniendo un uso peyorativo a pesar que hoy se habla de un orgullo cholo, un empresariado cholo…
—… Un presidente cholo, ¿no? Toledo se valió un poco de este discurso. ¿Cómo cree que ahora se sentirán los Apus?
—Profundamente frustrados, seguramente. Es un gobierno que en los hechos ha seguido gobernando para los mismos grupos de poder. Tiene el logro de haber conseguido buenos resultados macroeconómicos pero en términos más profundos, la situación de la población no se ha modificado.
—¿Hay un racismo también en las críticas contra el presidente?
—Yo creo que existe un sustrato racista que era previsible, es decir, el racismo está enraizado, y sólo necesita la oportunidad para que se exprese en prejuicios. Pero a eso Toledo ha añadido un importante componente de desatinos, torpezas, etc., que lo han convertido fácilmente en un personaje vulnerable.
—Algunos dicen que no lo dejaron gobernar, que Fujimori y Montesinos, por ejemplo, estuvieron siempre tras bambalinas.
—Eso podría decir Toledo, supongo. Pero creo que él ha hecho bastantes méritos para salir mal. No necesitaba que sus enemigos trabajaran contra él porque él mismo trabajaba en su contra.
—¿Qué debe ocurrir con Toledo cuando termine su mandato?
—Debe ser enjuiciado por el caso de las firmas falsas de su partido, pues creo que tiene responsabilidad. Creo que esto no debe ser negociado con otras fuerzas políticas y luego venga el borrón y cuenta nueva. Sería perjudicial para la democracia.
—Cómo ha visto el papel de los medios de comunicación.
—Primero, no puedo juzgar de la misma manera a El Comercio, Expreso y La Razón. “Los medios de comunicación” es una categoría demasiado genérica. Hay un sector alienado con Fujimori que indudablemente tiene interés en destruir el sistema democrático. Pero hay que observar que tienen margen para hacerlo, precisamente, porque hay un conjunto de errores y fracasos acumulados que dan espacio a este tipo de trabajo.
—¿Los peruanos somos fácilmente influenciables?
—Creo que eso es un mito. Si fuésemos fácilmente influenciables Fujimori no hubiese ganado el año ’90, y no se hubiese visto obligado a huir el 2000 dado que los medios estaban controlados. Si realmente fuéramos influenciables Fujimori continuaría siendo presidente del Perú.
—Qué lecciones nos deja este gobierno
—Creo que más allá de la lección particular del gobierno, viendo los últimos veinte años, lo que se constata es que en el Perú la democracia representativa está agotada. Pero lo preocupante es que las cosas no van a cambiar con una nueva elección. Nadie tiene la expectativa de que Alan García o Lourdes Flores vayan a hacer algo sustantivamente distinto. Paniagua se ha desinflado electoralmente, y creo que responde a esa misma sensación de desencanto.
—Esto ha llevado a Ud. a decir que el Perú es inviable en el mediano plazo. ¿No es esto peligroso?
—Yo no he afirmado que sea inviable en el mediano plazo. Lo que he hecho es constatar que organismos vinculados a los poderes imperiales creen eso, y he dicho que eso tiene consecuencias. Puede ser viable o inviable de acuerdo a lo que nosotros hagamos y, más allá de lo que opinen EE.UU. y sus asesores políticos o militares, el problema es es qué hacemos nosotros. Y he dicho que si el Perú desaparece como nación será principalmente por nuestra responsabilidad
—Si le dijera que Alan García puede volver a ser presidente del Perú, ¿allí su frase sí cobraría un sentido peligroso?
—Bueno, hay ciertos actos fallidos que son muy expresivos ¿no?, por ejemplo, la patada que capturó tanto la imaginación de la gente: Porque había sido pues un trabajo de maquillaje muy largo para decir me equivoqué, yo era muy joven, ya soy otro, etc., y de repente en un pequeño detalle vuelve a aparecer como es. La verdad, no creo que haya cambiado. Tampoco sería catastrofista en el sentido de si se elige a Alan García se acaba el mundo. Hay una frase de Federico Helguera, del s. XIX, que tiene mucha sabiduría. Llegó un barco con gente enferma de tifus, y había pánico porque se temía que podría desatarse una epidemia en Lima, y Helguera calmó los rumores diciendo: “En Lima hasta la peste se acojuda” (sonrisas).
—¿Qué le parece su propuesta de un frente social?
—No sé de qué habla cuando habla de frente social. Si es prometer a los empresarios que va a hacer la política de Pinochet, y al mismo tiempo prometer a los obreros una política pro obrera, definitivamente eso no es un frente social. Eso es vender cebo de culebra.
—Cómo ve las movidas de la derecha peruana.
—Por una parte ha sido muy floja en términos de no constituirse propiamente como derecha, sino más bien en apostar a los mandaderos. Es típica la actitud de los grupos de poder de apostar a los tres primeros. Se constata que pusieron plata para Fujimori, pero también pusieron plata para Alan García y para Lourdes Flores. ¿De qué se trata? Simplemente de clientelizar a los políticos. Un problema actual es que no está claro quién puede representar mejor a la derecha. La que apareció como candidata natural, Lourdes Flores, se ha despintado: una encuesta de la Católica le da 7% y creo que es su porcentaje real. Hay otros que están intentando llenar ese espacio como Rafael Belaunde, Drago Kisic, y otros tradicionales como el Opus Dei, con la figura de Rafael Rey. En tanto no haya una hegemonía la derecha está dividida, y no serán los políticos los que tendrán la iniciativa sino la derecha económica.
—¿Pedro Pablo kuczynski sería un buen cliente, digamos?
—Hasta ahora coquetea con la posibilidad, pero presiento que se le ve mejor como ministro que como presidente.
—¿Hernando de Soto?
—Bueno, él es el que más desea ser presidente. Quizá su propia ansia sea su mayor problema. Es un personaje pragmático que ha asesorado a todos los gobiernos, salvo al de Paniagua; y como Paniagua no lo contrató desde entonces odia a Paniagua. Pero estoy seguro que si en un próximo gobierno Paniagua lo contrata, seguramente sería su hincha. Es un poco el intelectual todo terreno.
Pero las propuestas de su instituto siguen siendo interesantes, ¿no?
—Veinte años creo que es un buen tiempo para juzgar la debilidad de una propuesta y constatar que el empresariado no despega. Más del 90% de ese empresario popular del que él habla, en realidad es gente que sobrevive con oficios de auto subsistencia. Trabajan con un capital tan reducido que simplemente les alcanza para sobrevivir pero de ninguna manera para reinvertir. Eso no es capitalismo.
—Sin embargo, es todo un icono de la derecha…
—Bueno, un funcionario del BM lo decía muy bien: Antes hacíamos esas cosas con mala conciencia, ahora tenemos la justificación para hacerlas, convencidos de que estamos apostando al desarrollo.
—¿Qué tal una mujer en la presidencia? Prácticamente es la estrella en las encuestas.
—Creo que es bueno vacunarse de la ilusión. Por un tiempo hubo la ilusión de que las mujeres eran la solución para todo. Allí entraron Martha Chávez y compañía, y demostraron que también pueden ser manipuladoras, autoritarias, corruptas. Lo que quiero decir es que tanto hombres como mujeres tenemos semejantes virtudes y defectos. Yo, particularmente, si tuviera dos candidatos con iguales méritos, sin duda votaría por una mujer. Pero si me dicen que debo votar por ella simplemente por el hecho de ser mujer no lo haría.
Por último, por qué Ud. nunca se ha animado a entrar a la política.
—Creo que cada uno va encontrando su espacio, y no creo que la política sea el mío.
—¿Le tiene miedo?
—A lo que le tengo miedo es a perder el tiempo, y siento que lo perdería estando en política. (2005)

miércoles, 4 de abril de 2007

ENTREVISTA A RAÚL FERRERO

"SIEMPRE ME VAN A ENCONTRAR DEL LADO DE LA CONSTITUCIÓN"

Se inicia en la docencia dictando cursos de Acto Jurídico, Reales y Obligaciones. El año ’75, a sugerencia –según reconoce- de Javier Pérez de Cuellar, se le ofrece un trabajo en la Comisión de Derechos Humanos (hoy Alto Comisionado) en Naciones Unidas, a partir del cual comienza a interesarse profundamente por los temas del Derecho Constitucional. A su regreso de Ginebra, su tiempo lo divide entre la enseñanza casi exclusiva de esta materia, y la producción de libros que recogen sus ensayos e intervenciones. Su ingreso a la política se da el año ’90, llegando a ser Senador de la República, en las filas del movimiento de Mario Vargas Llosa. En esta entrevista, el Dr. Raúl Ferrero Costa, de familia de juristas y con más de uno trabajando para este Gobierno (él mismo es voceado habitualmente para diversos cargos públicos), repasa sus años de enseñanza, su experiencia parlamentaria –truncada por el autogolpe del ’92-, y sus posiciones frente a algunos temas políticos que se debaten en el país.


—Son más de treinta años en la docencia, Dr. Ferrero. ¿Algún recuerdo especial de sus primeras clases?
—Bueno, yo comencé enseñando de noche en San Marcos, y la primera promoción que me tocó enseñar tenía como 600 alumnos: se hacían llamar la “la mancha de los 600”. Era un grupo muy radicalizado pues los grupos de izquierda eran muy poderosos; y sin embargo, con esta promoción tuvimos una relación tan estrecha que después, cuando terminaron, me hicieron su padrino. Fue una experiencia linda pero también difícil porque para conocer a los alumnos les tomaba examen oral y, Ud. comprenderá, me faltaban horas para terminar. Fue una buena experiencia y un buen inicio.
—¿Es verdad que Ud. alguna vez ha plagiado un libro?
—Nunca, nunca, eso es absolutamente falso.
—Me dieron una información según la cual César Hildebrandt en uno de sus programas…
—No, yo le digo una cosa, en todos mis libros, que son muchos, Ud. puede leerlos, verlos… lo que yo creo es que más bien en la labor académica uno debe ser muy riguroso con las citas, y si alguna vez no hay una cita bien puesta en algún artículo, se debe rectificar en el siguiente pues lo que vale en el trabajo académico es la investigación que se hace, y sobretodo el esfuerzo de dar a los alumnos lo mejor de nuestras enseñanzas para que ellos aprendan a pensar.
—Bien, qué sabor le dejaron sus dos años de trabajo en el Congreso.
—Me sirvió de mucho para aprender de cerca cómo es que se hacen las leyes, y segundo, compartir con mis colegas del Senado no solamente experiencias políticas, sino también la defensa del sistema democrático, cuando asume la presidencia Alberto Fujimori y era visible que a él le incomodaban los organismos de balance de poder. Como fue elegido con una bancada pequeña en primera vuelta, se trabajó mucho en el Congreso para armar una oposición constructiva, y tan constructiva fue, que se le dio las presidencias de las Cámaras de Diputados y Senadores en el primer año, para que se consolidara más el gobierno y el sistema democrático; y el segundo año, la oposición nombró a un presidente de la oposición para que coordinara bien con el Gobierno, sin embargo esto no fue bien entendido por el Presidente Fujimori, y vino el autogolpe.
—Un autogolpe que sin embargo tuvo un respaldo popular bastante importante ¿no? ¿Cómo lo explica?
—Primero, la prensa era muy crítica con el trabajo parlamentario como lo es ahora… Ehh, bueno hoy en día lo es mucho más, claro, pero ese Congreso, en términos generales, era de muy buen nivel, donde se debatía alturadamente, se hacía mucho trabajo de comisiones, por ejemplo, yo recuerdo la Comisión de Justicia, donde nos reuníamos y debatíamos proyectos muy importantes. Era un trabajo sumamente provechoso…
—Pero esa no era la percepción de la ciudadanía, además estaba el Poder Judicial que…
—Sí, el problema del Poder Judicial era más agudo. Se quería un reforma radical del PJ. Había muchas críticas en esa época al Tribunal de Garantías Constitucionales, había insatisfacción por sus últimas resoluciones, en fin; pero, principalmente, y en esto no éramos conscientes del todo en el Congreso de la República, lo que se estaba dando era una participación muy clara del SIN en el manejo del Gobierno y en la influencia sobre Fujimori. En realidad, el autogolpe del 05 de abril es organizado desde el SIN. Nosotros, más preocupados en la labor democrática, no percibimos esto, y la verdad es que el golpe nos sorprendió a todos.
—Pese a todo, y mirando el retrovisor, qué rescataría del gobierno de Fujimori.
—Lo bueno es que puso orden. Logro que el aparato público pudiera organizarse operativamente con mayor eficiencia. Y ocurre, como con todos los gobiernos autocráticos, que los primeros dos o tres años la población lo que quieres es ver orden, y en ese orden es que se va volviendo más autocrático, y llega un momento en que los gobernantes se sienten dueños del país; entonces, vienen los atropellos, los abusos, tal como ocurrió a partir de la primera reelección el año ’95.
—Hablando del gobierno de Toledo, a la mitad de su Gobierno yace casi borrado del mapa.
—Bueno es que ha habido una acumulación de expectativas muy grandes. Después de la salida de un gobierno autocrático tan cerrado como el de Fujimori, tras el breve periodo del Dr. Paniagua, cuando asume Toledo las expectativas son tan grandes que el Gobierno no supo canalizar, y –creo que éste es el primer defecto del Presidente- Toledo trató de gobernar únicamente con sus propias fuerzas. En una reapertura democrática debió pensarse en organizar un Gobierno más amplio. Esto ha permitido que se engrandezca un oposición que no han entendido que su rol es criticar con propuestas, y esto ha generado un sensación de desgobierno como las que tenemos hasta ahora, y al Presidente Toledo le ha faltado liderazgo para conducir un nave en aguas tormentosas y agitadas.
—¿No cree Ud. que sería mejor que deje el poder, como muchos reclaman, dado que supone un riesgo demasiado alto para la democracia?
—Pero constitucionalmente es difícil. Mire, cómo es que deja el Gobierno por causal de vacancia, si las causales que dicta la Constitución son muy específicas, y no hay ninguna causal de vacancia, ninguna, hasta ahora.
—Este apoyo que le da a Toledo en los círculos académicos, no es por qué tiene algunos miembros de su familia trabajando para este Gobierno.
—(Risas). Bueno, Ud. sabrá que somos una familia muy unida pero no necesariamente todos pensamos igual. Yo tengo algunos primos hermanos colaborando con el Presidente Toledo, pero en mi caso personal mantengo mi independencia, y más allá de defender el sistema democrático y los principios del Estado de Derecho, no tengo ningún compromiso con el Gobierno ni quiero tenerlo. Lo que sí defiendo es el régimen constitucional, pero… (Risas) el hecho de tener familiares en el Gobierno no hace que yo esté con el Gobierno.
—Permítame esta pregunta: Qué opina Ud. de aquellas voces que dicen que el Perú, desde su época republicana, viene siendo gobernado por un grupo de familias, por una oligarquía…
—Esa es la misma acusación que se hace en Colombia, ¿no?, de que finalmente los mismos apellidos circulan en distintos Gobiernos. Es una crítica también en Costa Rica, en Chile… Ehh, eso es bueno y malo. Es bueno que existan familias cercanas a la cosa pública, pero lo importante para una democracia es que exista renovación. Tienen que renovarse las generaciones en el quehacer público, y si bien hay un grupo de familias que tienen interés en colaborar con algunos Gobiernos, lo importante es que lo hagan si el Gobierno se ajusta a los propios principios que cada uno defiende.
—¿No es Ud. oligarca?
—Nunca lo he sido… (Risas).
Volviendo al tema Dr. Ferrero, se ha sugerido que Toledo siga el camino…
—Perdón perdón, yo no creo en la oligarquía, no creo en la oligarquía. Lo que creo es que más bien todo Gobierno debe buscar a la gente que mejor puede aprovechar, de acuerdo a sus propias capacidades.
—Ok. Le decía que Toledo podría seguir el camino de Sonia Ghandi, que por tanta presión, dejó el poder a su Ministro de Economía después de unas semanas de haber asumido.
—Bueno, lo que podría hacer el Presidente Toledo es nombrar a un Consejo de Ministros integrado básicamente por independientes pero consensuado con la oposición, y lograr de esta forma acuerdos que permitan una mayor sostenibilidad del Gobierno, porque si sigue con esa aceptación tan baja y no hay un verdadero cambio, el riesgo es que el sistema democrático peligre. Forzar una renuncia del Presidente, o un paso al costado como lo planteó El Comercio implica que el Presidente deje que su Presidente del Consejo de Ministros ejerza más funciones y que él se mantenga como Jefe de Estado pero sin estar tan metido en el día a día…
—Lo cual sería pedirle demasiado considerando que no ha ocurrido a estas alturas de su mandato.
—No creo que sea pedirle demasiado sino que sea realista pues con una aceptación tan baja, lo natural es que integre a sectores de la oposición para ejecutar las políticas del Gobierno, y de esta forma se sostenga mejor la democracia.
—¿Qué le parece una Asamblea Constituyente?
—En estos momentos no sería conveniente pues ya tenemos demasiados problemas, pero creo que no debe descartarse que el próximo Congreso tenga facultades constituyentes a partir del 2006, o que se pueda pensar en una Constitución en el último año de Gobierno, cuando ya no haya riesgos de golpes de Estado. Tal vez al final, pero ahora crearía más confusión e inestabilidad.
—Supongamos que llegamos sin traumatismos al 2006. Paniagua, Lourdes Flores o García. ¿Por quién votaría Ud?
—Bueno es adelantarse mucho, ¿no? Yo tengo amistad con los tres. Con el Dr. Paniagua; mi excelente relación con Lourdes Flores; con Alan García hay una relación muy cordial, pero creo que… (Piensa) el 2006 nos puede deparar algunas sorpresas.
—¿Aceptaría Ud. integrar alguna de las planchas si alguno de sus buenos amigos se lo propone? ¿Eso también podría ser una sorpresa, no?
—No tengo interés, no está en mis planes integrar planchas presidenciales. Ud. siempre me va a encontrar del lado de la defensa del sistema democrático y la defensa de la Constitución. (2004)